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Un
poco de historia
"THX
1138 (Electronic Labyrinth)" fue un corto de 20
minutos que George Lucas rodó en sus años de estudiante
de cine en 1967, y que vio premiado en 1968 por
el National Student Film Festival. La confección
de[ trabajo había contado con la colaboración
de dos compañeros de clase: Matthew Robbins (que
luego escribiría el guión de "Sugarland Express"
de Steven Spielberg) y Waltor Murch (quien se
convertiría en un destacado sonidista).
Es
también en 1968 que se funda en San Francisco
la afortunada productora "American Zoetrope",
con Francis Ford Coppola como único accionista
y presidente y George Lucas como vicepresidente,
con la intención de solventar películas de bajo
presupuesto, con directores jóvenes, y evitando
el control de los sindicatos y de los "comerciantes
del cine", como acostumbraba llamarles Coppola.
Será, justamente, el mismo Coppola quien presente
a los estudios Warner el proyecto para la versión
cinematográfica de THX.
El
film necesitó de varias reescrituras que no terminaban
de conformar a Lucas: el guión pasó por las manos
de Oliver Hailey y hasta por las del propio Coppola,
para finalmente ser reescrito por George Lucas
y Walter Murch, quien se encontraba en San Francisco
para la edición de sonido de "The Rain People"
(1969) de Coppola.
Para
la finalización de su primer largometraje, que
tuvo unas diez semanas de rodaje, Lucas utilizó
el Techniscope, un antiguo procedimiento aprendido
en su época de estudiante, que permitía lograr
el efecto de una gran pantalla con la utilización
de una cámara de lente normal. Por escribir y
dirigir el film, Lucas solo recibió $15.000.
En
noviembre de 1969, Coppola y Lucas viajan a Los
Angeles para presentar a la Warner la película
terminada y varios guiones en los que la Zoetrope
había estado trabajando. El caso es que a la Warner
no solamente le disgustaron los proyectos, si
no que también detestaron la película, hasta tal
punto que reclamaron a Coppola el dinero que se
le había adelantado para la realización del film.
De todas maneras,"THX 1138" es estrenada en 1971,
aunque con la ausencia de cinco minutos que los
estudios decidieron suprimir. Sólo seis años después,
y gracias al éxito de "Star Wars", Lucas pudo
reestrenar "THX 1138" en forma completa y sin
censuras.
La
película constituyó un fracaso económico que no
logró liberar a la American Zoetrope de la crisis
financiera en que se encontraba. A partir de ello,
Francis Ford Coppola aceptará dirigir "El Padrino"
(The Godfather, 1972) para resarcirse económicamente,
y George Lucas creará su propia compañía: Lucasfilm
Ltd.
La
película
Sujeto
a una acromática sociedad futura subterrá- nea,
en la que el color se ha vuelto descartable, THX
1138 (Robert Duvall) verá y sentirá modificar
su rutinaria existencia. Su compañera, LUH 3417
(Maggie Mc0mie), a la manera de una Eva, alterará
las drogas de THX y le hará conocer el sabor de
la tentación, del amor. "Yo era feliz, ¿por qué
mezclarme en esto?", serán las palabras de THX,
que tratará de expiar sus faltas y culpas confesándose
ante "OMH" y denunciando a SEN 5241 (Donald Pleasenre)
por violación de programas. La paz interior no
volverá más al protagonista, quien se verá sometido
a juicio y sentenciado "incurable" por el cargo
"evasión de drogas y perversión sexual". De allí
en más, la vida de THX se convertirá en una constante
escapatoria y búsqueda.
Hannah
Arendt, en "Los orígenes del totalitarismo", señala:
"...el Gobierno totalitario siempre transformó
a las clases en masas, suplantó el sistema de
partidos no por la dictadura de un partido, sino
por un movimiento de masas, desplazó el centro
del poder del Ejército a la Policía y estableció
una política exterior abiertamente encaminada
a la dominación mundial". En la película las personas
estarán indiferenciadas: sin cabello, de blanco,
y con un mismo color de piel; los policías (de
negro) no poseen rostro y son fabricados por la
misma masa dominada ("la masa reclama para sí
la ideología que la esclaviza", ha señalado Theodor
Adorno); los niños sólo serán vistos en una escena:
rubios, de ojos celestes, y hacinados en algún
pseudo-correccional.
"Esta
es una vida muy extraña: cibernética, genética,
láser. Tal vez los hologramas no debamos entenderlo",
son las palabras del "holograma" disi- dente (¡y
negro!) que procura formar parte del mundo real.
Los hologramas son la futura TV y "sirven", literalmente,
al hombre blanco que, con su control remoto, busca
en ellos dispersión para el tiempo libre; tiempo
que sirve, a su vez, al proceso productivo. Porque
en la sociedad que el film plantea la piedra angular
de la civilización está dada por el comercio,
por la producción. Tal es la sabiduría, el contenido,
que las palabras magnéticas de "OMH", dios del
futuro, depejan en su penitencia: "Eres un verdadero
creyente. Bendiciones del estado, bendiciones
de las masas. Tú eres un sujeto de lo divino,
creado a la imagen del hombre por las masas, para
las masas. Trabaja mucho, aumenta la producción
y sé feliz".
Lo
más llamativo del film es, precisamente, su credibilidad
escénica (la dirección artística, si se prefiere).
Túneles de metro y estructuras de estacionamiento
le han bastado a Lucas para plasmar un futuro
atemporal que, debido a dicha característica,
se vuelve más palpable que nunca. En este sentido
"económico" de recursos, pero solventados por
medio de una justa y necesaria intuición creativa,
"THX 1138" se asemeja a "Fahrenheit 451" (id.,
1966), de Franlois Truffaut. Mayores puntos de
contacto pueden encontrarse con "Alphaville" (id.,
1965), de Jean-Luc Goddard: la concepción de "OMH"
se asemeja mucho a la de "Alpha 60", la supercomputadora
que domina Alphaville (el extrañamiento de la
voz, fría y ausente, es otro rasgo); como así
también el olvido de los personajes con respecto
a un pasado (lo que los libra de cuestionamientos
y de cargas). En cuanto al personaje central,
vemos que THX es alguien que cobra una conciencia
progresiva de lo que vive, a diferencia de Lemmy
Caution que penetra en Alphaville con una misión
concreta: destruir a Alpha 60.
La
atmósfera de agobio que connota la visión de "THX
1138" es acentuada con la banda sonora: música
que no permite distensión y efectos sonoros que
vuelven distantes y metálicas a las fuentes que
los emiten. Todo ello acompañado de una requerida
inexpresividad actoral, que sólo ve sueltas sus
emociones (¿sus confusiones?) a través del castigo,
del amor (en delicados primeros planos), o del
encarcelamiento. La expresión, reacción, final
de THX en la escena última permanecerá secreta
para el espectador. "THX 1138" es una película
de visión imprescindible, y su preciso conocimiento
es el que permite volver más creíble el discurso
de Lucas en sus posteriores fiims, los que han
recibido reiteradas acusaciones de simple búsqueda
comercial, vacía de contenido. "THX 1138", en
este sentido, planteará ejes temáticos que encontrarán
continuación y correlación en la querida y eterna
saga de "Star Wars".
Precedida
por grandes obras de la ciencia-ficción como "Alphaville",
"Fahrenheit 451 ", o "2001: Odisea del espacio"
(2001: A Space Odissey, 1968, Stanley Kubrick),
"THX 1138" tiene todo el derecho a inscribirse
como una de las grandes películas de dicho período,
y no solamente por su similitud temática, sino
también por el admirable despliegue narrativo
de un por entonces principiante George Lucas.
Y aquí es donde las palabras ya se vuelven innecesarias...
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